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Según la
psiquiatría moderna, todo aquel que
tiene delirios, que cree hablar con
Dios, es esquizofrénico y siguiendo con
este lenguaje toda la fe se derrumba, a
no ser que nos apoyemos en los griegos,
que notificaban las enfermedades de
cabeza como sagradas, entonces Cristo y
Mahoma sufrían delirios creían hablar
con Dios y por tanto tienen el
apelativo.
Yo soy un ejemplo
clarificador, el haberme enfrentado al
poder, me ha llevado a la enfermedad y
mi consideración ante todo es de
profeta, si me dejo llevar por mis
impulsos de hombre profeta, que adivina
el futuro, que nada ni nadie debe de
coartar su libertad de escribir lo que
su pensamiento da. Otra consideración de
mi persona es ser inocente como un niño,
sincero como un loco y un despistado.
Soy esquizofrénico,
he visto el nubarrón en que se presenta
Dios ante su hijo Cristo, que llevo en
mi frente como San Cristóbal, soy un
loco, cobro una pensión por ello, pero
niego a la psiquiatría sus conceptos
seudo-científicos de los que creemos
hablar con Cristo o con nuestra
reencarnación de nuestro abuelo, soy así
Médium, acepto mi destino, creían que
acababan conmigo dándome el apelativo de
esquizofrénico y ahora vemos en los
grandes hombres de la humanidad Mahoma y
Cristo como eran también de mente
tortuosa, pero fiel a las palabras
concedidas por Dios. Búrlense de mi, de
los creadores de religiones mófense de
los que creen hablar con el padre, pero
aclárense de sus conceptos están
tratando temas de máxima importancia,
que obligan a culturas y a razas, el
inspirado el profeta es un ser vital
sincero, en su rostro está su
responsabilidad. Psiquiatras no conocéis
y tratáis lo sagrado, de vuestro mundo
sale una responsabilidad ingrata, romper
con la creencia, mostrar el materialismo
de la sociedad y defender una parte de
la ciencia, que no sabe nada de lo que
se esconde, en los cerebros de los que
llamáis enfermos y de los que creéis
sanos, que apelativo daros a esa
irresponsabilidad, esa falta de fe.
Creéis tener el mango de la sartén por
utilizar los neuroelépticos, que solo
nos hacen, pacer como corderos, a los
esquizofrénicos, dándonos una vida
pasiva, y ya está hay se acaba vuestro
saber, vuestra documentación, sois fríos
como el hielo, hay calor en todo en las
relaciones, en el día a día, ya se que
con esta enfermedad es difícil
expresarse, aquí mi responsabilidad,
deciros que hay una nueva fe, la que nos
une a todas las fes, buscando el
espíritu santo. Que conste en acta que
he llamado a Jesucristo y a Mahoma como
esquizofrénicos, y que conste que yo soy
profeta de fe y también lo soy, y con
ello no nos desprestigiamos únicamente
ante la psiquiatría esa ciencia pobre de
conceptos, pero con recursos
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